martes, 29 de marzo de 2011

Y encima de todo, le chupé la axila a Maitu

Bueno… tenía abandonado este espacio, o más bien inflándolo con posteos cortitos y simples. Ustedes, mis miles de fans, estoy segura que se inundaron de preguntas y sensaciones. Dudas  como ¿dónde está?, ¿Darth Vader la encontró y la golpeó por haberlo llamado así? ¿La novia del corpulento se enteró y en vez de descargar su ira con su idiota novio, lo hizo con ella? ¿Debemos inmolarnos  cual tunda iracunda frente a un puñado de vírgenes, exigiendo más entradas? Bueno, mis queridos seguidores, acá estoy para lograr terminar con sus problemas existenciales.
No, Vader no me buscó, ya que todos recordamos que es un cagón. No fui cagada a palos por una novia enojada, estoy todavía en Argentina, y creo que inmolarse frente a una banda de vírgenes no va a solucionar nada. Mis pasados pacifistas no me permiten incitar a nadie a la violencia. (No quita que pueda ser YO una mujer repleta de ella eh).
La realidad es que mi plan de “No hombres” me abrió unos caminos inesperados. Verán, cuando uno sufre un desamor, en mi caso una borrada, tiene dos caminos: hundirse en la depresión, o salir y moverse a cuanta persona encuentra (un poco extremista la piba, ¿no?). Parece ser que la vida quiere otra cosa para mí, porque me encontré abordando un camino que no estaba en esas posibilidades. Para empezar, me encontré teniendo sueños románticos con las fijas de mis amigas. Algo que posiblemente algún día tenga que hablar con un terapeuta. Pero aparte de ello,  se ve que mi cerebro, al no verse distraído por las hormonas que logra invocar el macho humano, ni por los quilombos nerviosos que puede traer tener a un PELOTUDO al lado, decidió funcionar a todo potencial y hacer de las suyas. Tengo que aclararles lectores, que mi cerebro y yo a veces funcionamos como dos entidades separadas, y está la chica normal por un lado, y luego la psicópata social que ustedes conocen como Dra. Corcho por el otro. Pero esta vez, ganó la sustancia nerviosa y me encontré ordenando mi vida.

Empecé por limpiar mi cuarto, cual adolescente que debía hacerlo -sí, soy adolescente, mientras sigan saliendome granitos me considero así-, ya que me encontraba viviendo casi en Kosovo. Verán, en mi caso, laburar de lunes a sábado y estudiar una carrera que requiere del uso de una cantidad de neuronas inhumano, no me deja mucho tiempo a ordenar más que los apuntes, y llegué a coleccionar cosas como: atados de puchos vacíos, pelos de perra, plumas que se salen de la almohada, carpetas prestadas del colegio, y huesos. Me encontraba habitando un quilombo gigante, donde lo único ordenado y organizado eran los apuntes y las bombachas (algún día les contaré de mi adicción a comprar ropa interior). Así que me puse en enfermita del orden, emprendí la misión “Hagamos este lugar habitable”, y luego de 3 días de arduo trabajo (sí, tres días, el horror) logré hacer que éste fuera uno decente. Ahora uso herramientas como bolsitas zipploc para guardar cosas, tengo todo encarpetado y libre de plumas. Debería haberme preocupado al encontrar  en el día 2 una araña gigante muerta en un lapicero, pero eso  me motivó a seguir. Ahora creo poder decir, que con las habilidades que desarrolló mi “man-free” cerebro, puedo limpiar el  Riachuelo en menos de dos semanas. Y te dejo hasta una playita para fomentar el turismo.

Al mismo tiempo, decidí empezar con la nutricionista una vez más, ya que en el último año, luego de subir 8 kg en dos meses y bajarlos en 6, llegué a la conclusión de que estas carnes flojas no se van a endurecer solas y que tengo varios kgs que bajar con control de una profesional con cuerpo digno de modelo y expresión de Maestra Ciruela. Así que fui, conocí a la diosa de mi nutri, me hice mis estudios pertinentes (como siempre el colesterol bajo, para la sorpresa de todo el país) y retomé las tan amadas caminatas que lograron que el año pasado no muriera de un pico de estrés. En poco tiempo me encontré bajando varios kgs, siendo felicitada por la doctora, y con las piernas más duras y menos celulitis en la retaguardia. Los brazos de boxeador siguen allí. Increíble. Si bien, días después de la desaparición del señor geek, la gente empezó a hacerme notar que estaba “cada día más linda”, llevándome a considerar un embarazo imposible que pudiera hacer que la gente pensara eso, me encontré con que la verdad es que era cierto. Convengamos que siempre fui doña Batracio, pero yo misma me veía mucho más linda. Claramente, el no tener un hombre merodeando y causando problemas, me hizo bárbaro (convengamos que también decidí rechazar al rugbier y eliminar a otro chonguito que había.  Mis problemas no fueron solo Darth Vader). Y claro, si ahora me dediqué a usar cremas, que ya casi que se estaban venciendo en el placard, tomé el valor de volver a depilarme (por más asqueroso que les suene leerlo, por algún motivo, me parecía lógico dejar de depilarme como método de protesta por encontrarme en un planeta infestado de hombres zoretes, así como también recurrir al ocasional vandalismo nocturno), volví a cuidarme las uñas y hasta empecé a elegir mi guardarropa la noche anterior a ir a trabajar. Una cosa de locos.

En cuestiones laborales, decidí cambiar de trabajo y me puse en la búsqueda con toda. Ordené mis papeles, presenté la renuncia, y me convertí en un ser muy eficiente en mis últimos días en el trabajo en el cual estuve 4 años. Impecable.

Arranqué un mes antes a estudiar los temas de la facultad, para no encontrarme corriendo después, y logré ver lo mucho que me apasiona estudiar mi carrera. Explicarle a una compañera el ciclo sexual femenino y emocionarme cual pedófilo en salida del colegio (bueno… no sé si la comparación es la más adecuada), me hizo notar la pasión que me da el cuerpo humano- y no me refiero al cuerpo de un chongo en particular. Hasta pude anotarme en las materias, luego de colas más largas que una relación sexual de Sting, y papeleos varios.

Es que tengo que decirlo: el hombre nos vuelve pelotudas. En estas pruebas me apoyo. Pocos días después de decidir eliminarlos de mi vida, empecé a notar todos estos cambios. 4 kgs menos, piernas más firmes, ganas de depilarse, uñas más duras, adelantos académicos, organización, semanas sin una gota de alcohol. Cambios necesarios, útiles, difíciles, frutos de la gran concentración que lleva bloquear todos pensamientos libidinosos (bueno, no todos jeje) y evitar los histeriqueos inútiles.
De repente, me vino a la mente una escena de Padre de Familia: 

(quienes necesiten traducción, pedirla aquí). La verdad es que tenían la posta.


VOY A CORTAR ESTE POST, QUE VENÍA ESCRIBIENDO TAN FELIZMENTE, YA QUE FUI INTERRUMPIDA POR UNA AMIGA QUE QUERÍA CONTARME QUE LA AGREGÓ UN SEÑOR A FACEBOOK. ESE SEÑOR ES EL MISMO CHURRO DE LA PARADA DEL COLECTIVO QUE LES COMENTÉ, EL CUAL HACE QUE ME PILLE DE LA EMOCIÓN DE LO BUENO QUE ESTÁ, Y NO ME AGREGÓ A MI. CHAU CEREBRO, LLEGÓ LA HORA DE QUE EMPIECES A FUNCIONAR ERRÁTICAMENTE, VOLVIÓ LA PSICÓPATA PARA QUEDARSE UNOS DÍAS.
NO ME DIGAN QUE NO LO INTENTÉ

3 comentarios:

  1. Jajjaja, Mariu, la psicópata no se pierde así como así... Yo estoy "hombres free" y sigo siendo la sacada social de siempre...

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