jueves, 31 de marzo de 2011

Aclarando

Para aquellos que me preguntaron sobre el título de la entrada anterior, voy a decirles que SÍ, ES CIERTO, LE CHUPÉ LA AXILA A MAITU. La realidad es que estábamos con amigos jugando unas manos muy reñidas del famoso juego “Chancho Va” y decidimos poner prenda a quien fuera el perdedor. El primer juego lo perdió ella, y los muchachos, malvados como son, no tardaron en proponer prendas bastante feas. Ella se enculó y decidió no jugar más, así que la mandaron a lavar los platos. Para la siguiente jugada, estábamos todos con la espinita de no ver prenda copada. En la mitad del juego, yo ya estaba perdiendo y con una gran ventaja. Frenaron todo y decidieron elegir la prenda antes, tirando los muchachos las siguientes opciones:
Voy a aclarar varias cosas respecto a las tres opciones:
Opción 1: implicaba no solo correr en tetas con todas mis carnes colgando, sino que hacerlo en medio de la noche por San Isidro. Ni daba, y menos que menos cuando uno de ellos, al ver que iba perdiendo, soltó el tan conocido gritito “Vamo`que se queda en tetas”. No le iba a dar ese placer, sobre todo habiendo celulares que graban en la habitación.
Entre la opción 2 y 3, no sabía cuál elegir. Antes de que piensen nada, les advierto que las axilas de Maitu fueron bautizadas “LAS AXILAS DEL DEMONIO” por la cantidad de pelos encarnados, el color negruzco y el olorcito a chivo característico. Son axilas feas. Pensado esto, empezaba yo a inclinarme por la opción 2, cuando los muchachos pelaron sus axilas para el público. Chicos, nunca vi tantos pelos. La verdad, y miren que tengo hermanos peludos. Pero esto, esto era otra cosa. Parecía que alguien me había largado una maldición y me pusieron a jugar con los hombres más peludos del planeta Tierra. Eran pequeños “tíos cosas axilares”. Claramente, me decidí por chuparle la axila a Maitu.
El juego fue reñido, logré bajar bastante a mi amigo El Líder, aguanté hasta el último minuto. Pero una mala jugada me cagó la vida.
Para los que quieren saber:
-Sí, hay videos.
-No, no los voy a publicar acá. Están dando vueltas por Facebook.
-No había bebido alcohol, no había fumado cosas raras. Nada de nada. Totalmente natural. Imagínense lo que lo sufrí.
-Fue una de las peores experiencias de mi vida. Era degustar el infierno, pero en versión papel de lijar. No puedo decir que quedé bien después de hacerlo, pero todo sea por el honor. Y mi lengua todavía esta dolorida al respecto.
Lo peor es que la yegua de mi amiga, encima de no cumplir con la prenda que le tocaba, tuvo el tupé de decir con cara de desamparada: “No saben qué feo es que te chupen una axila”. Atrevida, soy yo la que sacrificó su lengua con la Axila del Demonio.

Y para terminar, de yapa nomás, les dejo la guía para enloquecer a un amigo que decidió apagar el celu por un día:
Materiales a usar: Un celular con 5000 mensajes gratis. Tiempo al pedo.
Procedimiento: Empiece por sentarse tranquilo en el tren, agarre su celular y entre a mandar los siguientes mensajes de texto (en el orden que los lee) obviamente al mismo destinatario siempre:
Dra. Corcho 12:29 hs: Mirá cómo disfruto de romperte las bolas.
Dra. Corcho 12:31 hs: ¿Sabías que el punto G de la mujer es un remanente embriológico de lo que iba a ser parte del aparato reproductor masculino? Es como una semi próstata.
Dra. Corcho 12:32 hs: X eso pocas mujeres eyaculan. Xq no todas tienen esa próstata. Pero sí punto G. Aunq está siendo estudiado todavía. Yo te estoy educando. (Acá en realidad me di cuenta que no recordaba bien lo que había leído del Punto G y que algo no tenía sentido, antes de que tomen mis hechos como certeros).
Dra. Corcho 12:33 hs: Chupé una axila boludo, una axila.
Dra. Corcho 12:34 hs: Me pregunto ¿cómo puede haber gente que ame la peli ET? Es horrible. Pero bueno, también hay gente que ama las conchas, no hay que juzgar.
Dra. Corcho 12:35 hs: Sí, acabo de comparar a la concha con ET.
Dra. Corcho 12:37 hs: Conchas extraterrestres. X todos lados. Para todo el país.
Dra. Corcho 12:39 hs: Me acabo de enamorar en el tren. Tengo sólo una opción: acercarme, preguntarle si le gustan las conchas extraterrestres, tocarle el ganzo, y luego chuparle la axila al grito de “revolución, murra o muerte”.
Dra. Corcho 12:40 hs: Ok, tal vez me rajaron del tren. Injustos.
Dra. Corcho 12:41 hs: Mirá que tengo 5000 sms gratis, no me canso.
Dra. Corcho 12:42 hs: Boludo, la cieguita que me robó el celu no es ciega. Me siento ultrajada, sucia.
Dra. Corcho 12:43 hs: Bueno, me cansé. Que te diviertas. Viva el Fernet.

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