Ahhh las mentiras. ¿Quién no ha recurrido a ellas en algún momento de su vida? ¿Quién no ha esquivado una humillación personal, utilizando una mentirita blanca? Personalmente, yo soy bastante honesta. Una pelotuda, digamos, que no se sube al tren si no pagó el boleto. Una ganza, que se pone colorada cuando tiene que mentir, y tiembla.
Pero tengo que admitir, que yo también he acudido a la mentirita en muchos momentos de mi corta existencia. (Corta hasta el Sábado, que paso a cumplir 23 años, y me voy a encontrar a medio paso de los 30 y al borde de querer cortarme las venas... si seremos dramáticas, ¡qué lo parió che!)
Entre todas las mentiras habidas y por haber, admitamos que las mejores son las que se le dicen a las parejas y los amigos. Esas que uno pronuncia, y sabe que quien escuche, de forma cómplice va a asentir, pero en el fondo va a estar pensando: nadie te creeee, ¡callate!
Tenemos por ejémplo la clásica "No sos vos, soy yo". Siempre sos vos, aceptalo. Pero es muy clásico, no es necesario que se los explique. Cuando se los digan, les pido que asientan como si se lo creyeran, y por dentro planeen la venganza violenta como debe ser (ustedes saben que yo soy adepta de vengar los sentimientos, a través del auto de quien se manda la cagada).
La verdad es que hay algunas, que yo misma he dicho, o que me han tocado escuchar, que no puedo dejar de mencionar:
-"No estaba mamada, estaba picada" Y decime, si cuando estás picada se te rebela el pelo, balbuceás, y terminás cantando Celine Dion o metiendote con la ley al grito de "Eh vo´ ¿qué mirá? RATI", entonces, cuando estás mamada, ¿prendés fuego las estaciones de servicio? Porque todos vimos tu boca babeando, olimos tu eterno olor a alcohol etílico, y nos bancamos tus violentos cariñitos de ebrio. Por lo menos hacete cargo.
-"Ay, ¿por qué me mencionaste a Nico? No pensaba en él hace rato. Me alegro que esté bien". Perdón, pero esta frase no se la cree nadie. Claramente pensás en Nico mínimo dos veces por semana, y por el tono del "Me alegro que esté bien", se puede deducir que NO SON BUENOS PENSAMIENTOS. ¿Por qué no admitís, mejor, que tenés ganas de clavarle una lapicera en el medio de la frente? La honestidad es más honorable, aunque te pinte como una loca de mierda.
-"Este finde voy a la previa pero no salgo eh, tengo que estudiar" Bueno, todos lo dijimos esto, y terminamos volviendo a casa a las 10 de la mañana, con un sombrero con forma fálica, una entrada para "Morcilla Violenta", un ojito morado, con procedencia sospechosa, y lo único que estudiamos fue la carta del primer bar al que caímos. Vamooos purretes, todos lo hicimos.
-"Gordo, la tuya es la más grande que vi". Si lo tenés que decir, es porque evidentemente sentís alguna culpa porque no te satisface o no te parece un dinosaurio como querés hacerle creer. Si es la más grande que viste, lo vas a hacer notar con otros gestos, ¿me hago entender?
-"Te juro que te llamé para avisarte que llegué". Minga, no llamaste, te colgaste,y ahora inventás un llamado que no tenés forma de probar. ¿Por qué te vas a meter en ese callejón sin salida, si ahora la tecnología está del lado contrario, y permite llevar registros de lo que sea?
-"Mañana empiezo la dieta". La clave está en la palabra mañana. Si decís mañana, es porque no la vas a empezar, querés ponerte una tarea que mañana vas a dejar de cumplir,y pasado mañana también, o vas a empezarla y romperla a la media hora.
-"Nunca pensé en casarme". TODOS, en una mínima fracción de segundo de nuestras vidas, pensamos en casarnos. Hasta yo, que el Sábado fui a un casamiento, puedo admitir que por 1 seg y medio, consideré la idea de casarme. También puedo admitir, que cuando el cura nos daba la bendición en la misa, temí que se abriera el techo de la iglesia, entrara un rayo, y me prendiera fuego, por hereje.
-"Es raro, pero me gusta un poco" Lease: Es un aparato, pero es lo único que me da bola por el momento. Me aferraré a él como náufrago a Wilson.
-"Tiene novia, mi moral no me deja meterme con hombres con novia". No quiero ser la segunda, o no quiero que me cague a piñas una mina que hasta donde sé, podría tranquilamente ser boxeadora.
-"Estoy re bien sola, no quiero conformarme". Los domingos lloro sin motivo, pero soy medio jodida a la hora de elgir, y encima tengo mala leche, y encima me cuesta conseguir hombres porque soy medio histérica.
-"Cosidero que depilarse el cavado completo, es fomentar la pedofilia". Ni en pedo sufro un rato más para tener una pelada allá abajo.
-"No era feo. Es que ustedes no lo vieron bien". Sí, sé que era un bicho fiero, pero me invitó la birra, era del sexo opuesto, me sentí culpable. Me pareció una ecuación lógica.
Y así podemos estar años, pero por eso le pusimos parte UNO. Es que yo también tengo que estudiar a veces eh!
Una dedicación especial a CANBO, x impulsarme a crear este espacio de verguenza. Todos sabemos que es buscado en varios países, y por eso se lleva mi respeto. Salud!
lunes, 30 de mayo de 2011
jueves, 26 de mayo de 2011
Transportandose
Bueno lectores, vamos a cambiar un poco la temática de las entradas en este blog, porque la vida no pasa por el pito, aunque sea algo imprescindible en la vida de muchas de nosotras.
El otro día, subiendome a un colectivo 60 en plena hora pico, podría jurar que vi al hijo de Satán. ¿Alguno vio "La Profecía"? Bueno, yo venía subiendo y siento un ser humano de muy corta estatura empujandome de atrás con cierta maldad. Subo, saco el boleto, me instalo en el pasillo y la veo. Una nena con cara diabólica, medio colorada, sacando el boleto atrás mío. Cuando les digo cara diabólica, es porque era igual al nene de "La Profecía". Rasgos de rata, cara chiquita, pecas... la clásica nena hija de puta.
-¿En serio?
-No, pero como estudio medicina vos me crees lo que te diga.
Ambos nos reimos igualitos a las parejas de las novelas de los 90 de los yankees.-
Conversación en mente, no podía parar de observar a este pequeño Satán en uniforme escolar. Miraba a todos en el colectivo con cara de "soy el hijo del Diablo y planeo volverlos locos a todos ustedes", y con expresión de luchador, nos dejaba en claro que iba a empujar a quien tuviera que empujar, para viajar cómoda. Esto me llevó a ir analizando mentalmente durante el viaje, la vida que uno lleva en los transportes públicos.
Ahora que soy una mujer de empresa (empecé a trabajar en una que no voy a nombrar, ya que firmé un contrato de confidencialidad y me lo tomo muy a pecho), les cuento señoras y señores, que utilizo el tren más seguido que nunca. Si bien, antes viajaba en ese medio cada tanto, hoy en día me toca tomarlo diariamente, y me pareció lindo hacer un análisis de lo que nosotros, los señores "ganado", tenemos que vivir constantemente.
Primero, les aviso, que soy una de las pocas personas, si me permiten calificarme como tal, que no toma el subte. Debería hacerlo, para llegar antes a la facu, pero nada me aterra más que eso. Desde el punto de bajar esas escaleras horribles, hacia el agujero del infierno, hasta el subirlas empujada por un montón de gente. Ya descendiendo me imagino la escena de los hombres topo de Los Simpsons. No somos enanos de Tolkien, no nos llevamos bien con las cosas subterráneas. ¿Y por qué digo esto? Porque nos chocamos, porque nos cagamos de calor, porque los subtes andan como el orto, porque sus puertitas feas se cierran rápido, porque nos empujamos y apretamos para llegar a destino. Es la muerte. Y la idea de que se quede en pleno recorrido, me atormenta por las noches. ¿No aprendimos nada de Volcano? Por favor, si viene la lava, estamos condenados.
Pero bueno, lo que más utilizo es tren y colectivo. Cabe aclarar que lo hago porque NO ME QUEDA OTRA. Si tuviera auto (y mis cortas piernas llegaran al acelerador), me bancaría el tránsito... por lo menos podría ir cantando sin que me jodan, hasta podría irme en pantuflas sin que me miren mal. En bici no viajaría ni mamada, ya que, primero que nada, corro el bondi dos cuadras y escupo el pulmón, asi que pedalear hasta el laburo para llegar chivada y cerca de un ataque cardíaco, es contraproducente. Si tuviera el estado físico, tampoco lo haría. ¿Para qué exponerme a que un chorro me saque mi medio de transporte, un colectivero me estampe contra el asfalto en uno de sus malditos intentos de demostrar que son más capos porque "el seguro me cubre todo y lo tengo más grande que vos - al vehículo, obvio-", si al fin y al cabo es para ganar los queridos moralcos? No, no me jodan, no queda otra que hacer como el 90% del país, y tomar los medios de transporte convencionales.
El tren ha logrado ganarse un lugar en mi corazón. Y le costó un huevo eh. Sí, andan para el ojete, siempre tienen demora, o te clavan en una estación incómoda porque se les ocurrió hacer paro, o "porque sí" (esa es la explicación que nos damos mentalmente, visto y dado que nunca viene algún iluminado de la empresa a explicar los motivos por los que estás hace 40 minutos en la estación Rivadavia). Tiene esas contras... Ahora que lo pienso, tiene más contras. Se te cae un cacho de techo (juro que mi viejo tuvo que pasar la mitad de su viaje en uno de estos vehículos, sosteniendo un cacho de techo que se caía en su cabeza), en el furgón hay olor a orina de algún borrachín, las puertas también andan como el orto. De hecho, si usted viene con necesidad de un poco de contacto humano, tiene la opción de tomarse un tren en hora pico y ser tocado de miles de maneras inimaginables. Juro que el otro día sentí a un degenerado franelear contra mi pierna cual perro en celo. Estas cosas hacen que sea muy odioso tener que ir a trabajar...
Bueno che, no todos somos perfectos, todavía sigue en mi corazón. No voy a negar, que los días en que viajo con 3 viejos apoyandome con un poco de olor a rancio, me irrita hasta lo más profundo de mi ser. Pero he visto cosas divertidas en mis viajes. ¿Quién no sonrió al escuchar "Solo el amor salvará el mundo"? ¿Quién no ha visto a dos muchachos músicos, encarar una discusión con el señor que pide siempre, y le falta una pierna? (esa fue genial, uno de los pibes le pegó una patada a la pierna útil que tenía, y lo dejó tirado en el piso). Esas cosas te cambian el día. Te sacan de la rutina, y te arrojan derecho al pasto. La típica vieja que grita "muevansé que no anda la puerta, ¡contesten mierdas!"... MOMENTO. Mientras escribo esto, vuelve de mi inconsciente un recuerdo reprimido...
Marzo de algún año lejano. Tren a Retiro. Un calor sofocante. Olor a chivo concentrado en el vagón. De repente... catástrofe. El tren se frena, entre estación Victoria y Beccar, se apagan luces y, obviamente, aire acondicionado muere. Pasan los minutos. Pasan 20 minutos. Yo, primeras veces viajando solita en el tren, empiezo a ponerme ligeramente nerviosa. Un muchacho morenito, con esos cortes que usa la gente ahora (por no decir, esa aberración que se hacen en la cabeza de raparse de formas raras) empieza a ponerse nervioso y golpear las ventanas. El calor logra que todos arranquemos a gotear cual botellas de birra. Una señora, muy pituca, empieza a decir la frase "Pero qué barbaridad". Me logra inquietar significativamente. Media hora ahi, y comienzo a imaginar el escape, con inflables saliendo de las puertas del tren (onda avión en aterrizaje de emergencia), bomberos, sirenas, mujeres gritando histéricas. Por amor de Dios, que alguien haga arrancar este tren, porque no salgo viva de acá. La gente se altera, golpea las puertas. Agarro mi celu, y llamo a un amigo. "Hablame que me pongo nerviosa". Unos segundos después, el tren, como si fuera tocado por las mismísimas manos del Mesías, arranca. De repente, caigo en que soy una maricona. (Creo que se relaciona con mi miedo de la infancia a los ascensores, y mis hermanos frenandolos en pleno viaje, apagando las luces, y poniendose a luchar conmigo para torturarme).
Pero bueno, a todos nos toca crecer y resignarnos a viajar como ganado. Total.. en invierno, en época de sequía, siempre podés contar con un degenerado que te haga el favor de olerte el cuello.
El otro día, subiendome a un colectivo 60 en plena hora pico, podría jurar que vi al hijo de Satán. ¿Alguno vio "La Profecía"? Bueno, yo venía subiendo y siento un ser humano de muy corta estatura empujandome de atrás con cierta maldad. Subo, saco el boleto, me instalo en el pasillo y la veo. Una nena con cara diabólica, medio colorada, sacando el boleto atrás mío. Cuando les digo cara diabólica, es porque era igual al nene de "La Profecía". Rasgos de rata, cara chiquita, pecas... la clásica nena hija de puta. Mientras mentalmente mi cabeza generaba el diálogo con el novio imaginario que tengo:
-Amor, tiene cara de rata.
-Si gordo, ya sé. Es una condición patológica llamada Mousesismo.-¿En serio?
-No, pero como estudio medicina vos me crees lo que te diga.
Ambos nos reimos igualitos a las parejas de las novelas de los 90 de los yankees.-
Conversación en mente, no podía parar de observar a este pequeño Satán en uniforme escolar. Miraba a todos en el colectivo con cara de "soy el hijo del Diablo y planeo volverlos locos a todos ustedes", y con expresión de luchador, nos dejaba en claro que iba a empujar a quien tuviera que empujar, para viajar cómoda. Esto me llevó a ir analizando mentalmente durante el viaje, la vida que uno lleva en los transportes públicos.
Ahora que soy una mujer de empresa (empecé a trabajar en una que no voy a nombrar, ya que firmé un contrato de confidencialidad y me lo tomo muy a pecho), les cuento señoras y señores, que utilizo el tren más seguido que nunca. Si bien, antes viajaba en ese medio cada tanto, hoy en día me toca tomarlo diariamente, y me pareció lindo hacer un análisis de lo que nosotros, los señores "ganado", tenemos que vivir constantemente.
Primero, les aviso, que soy una de las pocas personas, si me permiten calificarme como tal, que no toma el subte. Debería hacerlo, para llegar antes a la facu, pero nada me aterra más que eso. Desde el punto de bajar esas escaleras horribles, hacia el agujero del infierno, hasta el subirlas empujada por un montón de gente. Ya descendiendo me imagino la escena de los hombres topo de Los Simpsons. No somos enanos de Tolkien, no nos llevamos bien con las cosas subterráneas. ¿Y por qué digo esto? Porque nos chocamos, porque nos cagamos de calor, porque los subtes andan como el orto, porque sus puertitas feas se cierran rápido, porque nos empujamos y apretamos para llegar a destino. Es la muerte. Y la idea de que se quede en pleno recorrido, me atormenta por las noches. ¿No aprendimos nada de Volcano? Por favor, si viene la lava, estamos condenados.
Pero bueno, lo que más utilizo es tren y colectivo. Cabe aclarar que lo hago porque NO ME QUEDA OTRA. Si tuviera auto (y mis cortas piernas llegaran al acelerador), me bancaría el tránsito... por lo menos podría ir cantando sin que me jodan, hasta podría irme en pantuflas sin que me miren mal. En bici no viajaría ni mamada, ya que, primero que nada, corro el bondi dos cuadras y escupo el pulmón, asi que pedalear hasta el laburo para llegar chivada y cerca de un ataque cardíaco, es contraproducente. Si tuviera el estado físico, tampoco lo haría. ¿Para qué exponerme a que un chorro me saque mi medio de transporte, un colectivero me estampe contra el asfalto en uno de sus malditos intentos de demostrar que son más capos porque "el seguro me cubre todo y lo tengo más grande que vos - al vehículo, obvio-", si al fin y al cabo es para ganar los queridos moralcos? No, no me jodan, no queda otra que hacer como el 90% del país, y tomar los medios de transporte convencionales.
El tren ha logrado ganarse un lugar en mi corazón. Y le costó un huevo eh. Sí, andan para el ojete, siempre tienen demora, o te clavan en una estación incómoda porque se les ocurrió hacer paro, o "porque sí" (esa es la explicación que nos damos mentalmente, visto y dado que nunca viene algún iluminado de la empresa a explicar los motivos por los que estás hace 40 minutos en la estación Rivadavia). Tiene esas contras... Ahora que lo pienso, tiene más contras. Se te cae un cacho de techo (juro que mi viejo tuvo que pasar la mitad de su viaje en uno de estos vehículos, sosteniendo un cacho de techo que se caía en su cabeza), en el furgón hay olor a orina de algún borrachín, las puertas también andan como el orto. De hecho, si usted viene con necesidad de un poco de contacto humano, tiene la opción de tomarse un tren en hora pico y ser tocado de miles de maneras inimaginables. Juro que el otro día sentí a un degenerado franelear contra mi pierna cual perro en celo. Estas cosas hacen que sea muy odioso tener que ir a trabajar...
Bueno che, no todos somos perfectos, todavía sigue en mi corazón. No voy a negar, que los días en que viajo con 3 viejos apoyandome con un poco de olor a rancio, me irrita hasta lo más profundo de mi ser. Pero he visto cosas divertidas en mis viajes. ¿Quién no sonrió al escuchar "Solo el amor salvará el mundo"? ¿Quién no ha visto a dos muchachos músicos, encarar una discusión con el señor que pide siempre, y le falta una pierna? (esa fue genial, uno de los pibes le pegó una patada a la pierna útil que tenía, y lo dejó tirado en el piso). Esas cosas te cambian el día. Te sacan de la rutina, y te arrojan derecho al pasto. La típica vieja que grita "muevansé que no anda la puerta, ¡contesten mierdas!"... MOMENTO. Mientras escribo esto, vuelve de mi inconsciente un recuerdo reprimido...
Marzo de algún año lejano. Tren a Retiro. Un calor sofocante. Olor a chivo concentrado en el vagón. De repente... catástrofe. El tren se frena, entre estación Victoria y Beccar, se apagan luces y, obviamente, aire acondicionado muere. Pasan los minutos. Pasan 20 minutos. Yo, primeras veces viajando solita en el tren, empiezo a ponerme ligeramente nerviosa. Un muchacho morenito, con esos cortes que usa la gente ahora (por no decir, esa aberración que se hacen en la cabeza de raparse de formas raras) empieza a ponerse nervioso y golpear las ventanas. El calor logra que todos arranquemos a gotear cual botellas de birra. Una señora, muy pituca, empieza a decir la frase "Pero qué barbaridad". Me logra inquietar significativamente. Media hora ahi, y comienzo a imaginar el escape, con inflables saliendo de las puertas del tren (onda avión en aterrizaje de emergencia), bomberos, sirenas, mujeres gritando histéricas. Por amor de Dios, que alguien haga arrancar este tren, porque no salgo viva de acá. La gente se altera, golpea las puertas. Agarro mi celu, y llamo a un amigo. "Hablame que me pongo nerviosa". Unos segundos después, el tren, como si fuera tocado por las mismísimas manos del Mesías, arranca. De repente, caigo en que soy una maricona. (Creo que se relaciona con mi miedo de la infancia a los ascensores, y mis hermanos frenandolos en pleno viaje, apagando las luces, y poniendose a luchar conmigo para torturarme).
Pero bueno, a todos nos toca crecer y resignarnos a viajar como ganado. Total.. en invierno, en época de sequía, siempre podés contar con un degenerado que te haga el favor de olerte el cuello.
lunes, 16 de mayo de 2011
Hablando de papelones...
No me quiero imaginar lo horrible que debe ser tener que decir en un momento de tu vida: "Sí, mi primer novio es a quien hoy conocemos como Shakiro"
domingo, 15 de mayo de 2011
lunes, 9 de mayo de 2011
¿Autoayuda?
Como esto es un espacio de autoayuda, voy a pasar a contarles algunos papelones que podemos vivir en nuestra vida de soltera, sacándolos de la vida cotidiana de la gente que forma parte de las anécdotas de este blog. Aclaro que estoy laburando, y estudiando, por ende mi cabeza anda medio despistada, así que pongo algunos puntos, y en algún momento les cuento otras gravedades.
Nuevamente, para no humillar por completo, no voy a aclarar quién es quién:
- Tener que decir la frase: "Bueno, no sos el único que le pasa, ya entendí que estás mal, ¿podés dejar de llorar y ayudarme a buscar mi bombacha?" Momento bajo en la vida de cualquier persona.
-Estar en una cita romántica, y parar en pleno beso a toser porque tenés un pollo al borde del ataque. Y que encima él comente: "Sexy" con cara de asco. Que te vuelva a llamar, reafirma que es un asqueroso que posiblemente algún día, si te casás, insista en que hagas la lluvia dorada.
-Olvidarte el nombre del pibe con quien estás en plena franela, y decirle erróneamente: MARCOS, y que te diga: "no me llamo Marcos ¬¬"... y peor, contestarle: "ah.. ¿cómo era tu nombre?". Esto puede denotar muchas cosas, ya sea que sos bebedora, que andás con muchos hombres, o que simplemente sos una pelotuda.
-Que un flaco que conociste el verano anterior, te cruce este verano y te diga: "Nosotros no tuvimos hijos ni nada, ¿no?" Esto simplemente es la bajeza humana.
-Que termines las cosas con tu chongo y cuando te estás bajando del auto te diga: "Ah, el que te re quiere dar es mi amigo Maxi, no sabés las ganas que te tiene" Acá creo que nadie sabe cómo reaccionar, si ofenderse, sentirse halagada, o pedir que la internen por acercarse a hombres asi.
-Estar caminando por un boliche, y que te frene alguien consultando si hace diez meses puede ser que te vio disfrazada de mujer maravilla caminando por la calle. Algo así puede sucederle a cualquiera, pero no todos tienen que poner cara de nada y decir: "Eh... no sé de qué estás hablando" CUANDO SABÉS PERFECTAMENTE DE QUÉ ESTÁ HABLANDO.
-Que alguien te presente como "Moco". Horrible.
-Que alguien te presente como "Bomba". Nefasto.
-Que alguien te presente como "esta es mi amiga, Carlos Tomada". Poco serio.
-Que alguien te presente como "La torta". Falto de gusto.
-Que después de una noche de "heavy drinking", habiendo salido con tu fija, no recuerdes si después de vomitar por haberte pasado de tragos, te pillaste encima. Esta es, lejos, la reina de las humillaciones.
-Que un amigo de tu hermano le cuente, que te vio en bata arriba de un colectivo cantando el clásico cantito que aprendiste en Gualeguaychú: "Si nos organizamos....... todos" (vamos, ustedes saben cómo es, o si no googleenlo, porque no voy a ser grotesca yo) y encima pregunte si estabas en una despedida de soltera, cuando solo era tu cumpleaños. Acá es cuando sabés que no tenés retorno.
-Que te contacte un flaco para comprarte unas entradas para un recital, y descubras que es el mismo tipo a quien, dos meses atrás, le gritabas "Sambucetti uooo" mientras te pegabas chirlos en la cola, en pleno boliche. Demuestra que el mundo es muy pequeño, y que vos estás del orto.
-Estar en una cita con un chongo, y que cuando te de un beso DIGA EN VOZ ALTA "Qué asco" (fumadora/no fumador) al sentirte el pucho. Si hay un momento en tu vida en que te podés sentir poco sexy, y aplicar la frase "me la bajó y se la bajé", es sin lugar a duda éste.
-Que en el bar al que vas siempre, te apoden, junto a tus amigas como "Las locas de mierda". A ver, es un bar, es un antro, va gente de todo tipo, de toda calaña, de todos los estilos. Ven toda clase de espectáculos...¿y a ustedes les dicen así? Por algo tiene que ser.
-Que te quieran sacar de un boliche por abrir el paraguas adentro y agitarlo, o por tener una botella de Fernet en la cartera. Cuando te sucede eso, es porque tenés que replantearte el tema de los límites. Y tal vez esto, conteste el punto anterior.
-Y por último, pero no menos fuerte: que se te escape un eructo en plena cita. Aunque esta podemos rescatarla alegando: "Soy una mujer natural, así como me ves, esto lo tenés".
Nuevamente los invito a compartir escenas de humillación de su propia vida, pero con la poca popularidad que tiene este blog, sé que sólo recibiré comentario de mi gran querida amiga blogger, Reptile, que es una grande y tiene un blog que la rulea.Al resto, chupensé un pie. Rock and roll. Elvis has left the building
Nuevamente, para no humillar por completo, no voy a aclarar quién es quién:
- Tener que decir la frase: "Bueno, no sos el único que le pasa, ya entendí que estás mal, ¿podés dejar de llorar y ayudarme a buscar mi bombacha?" Momento bajo en la vida de cualquier persona.
-Estar en una cita romántica, y parar en pleno beso a toser porque tenés un pollo al borde del ataque. Y que encima él comente: "Sexy" con cara de asco. Que te vuelva a llamar, reafirma que es un asqueroso que posiblemente algún día, si te casás, insista en que hagas la lluvia dorada.
-Olvidarte el nombre del pibe con quien estás en plena franela, y decirle erróneamente: MARCOS, y que te diga: "no me llamo Marcos ¬¬"... y peor, contestarle: "ah.. ¿cómo era tu nombre?". Esto puede denotar muchas cosas, ya sea que sos bebedora, que andás con muchos hombres, o que simplemente sos una pelotuda.
-Que un flaco que conociste el verano anterior, te cruce este verano y te diga: "Nosotros no tuvimos hijos ni nada, ¿no?" Esto simplemente es la bajeza humana.
-Que termines las cosas con tu chongo y cuando te estás bajando del auto te diga: "Ah, el que te re quiere dar es mi amigo Maxi, no sabés las ganas que te tiene" Acá creo que nadie sabe cómo reaccionar, si ofenderse, sentirse halagada, o pedir que la internen por acercarse a hombres asi.
-Estar caminando por un boliche, y que te frene alguien consultando si hace diez meses puede ser que te vio disfrazada de mujer maravilla caminando por la calle. Algo así puede sucederle a cualquiera, pero no todos tienen que poner cara de nada y decir: "Eh... no sé de qué estás hablando" CUANDO SABÉS PERFECTAMENTE DE QUÉ ESTÁ HABLANDO.
-Que alguien te presente como "Moco". Horrible.
-Que alguien te presente como "Bomba". Nefasto.
-Que alguien te presente como "esta es mi amiga, Carlos Tomada". Poco serio.
-Que alguien te presente como "La torta". Falto de gusto.
-Que después de una noche de "heavy drinking", habiendo salido con tu fija, no recuerdes si después de vomitar por haberte pasado de tragos, te pillaste encima. Esta es, lejos, la reina de las humillaciones.
-Que un amigo de tu hermano le cuente, que te vio en bata arriba de un colectivo cantando el clásico cantito que aprendiste en Gualeguaychú: "Si nos organizamos....... todos" (vamos, ustedes saben cómo es, o si no googleenlo, porque no voy a ser grotesca yo) y encima pregunte si estabas en una despedida de soltera, cuando solo era tu cumpleaños. Acá es cuando sabés que no tenés retorno.
-Que te contacte un flaco para comprarte unas entradas para un recital, y descubras que es el mismo tipo a quien, dos meses atrás, le gritabas "Sambucetti uooo" mientras te pegabas chirlos en la cola, en pleno boliche. Demuestra que el mundo es muy pequeño, y que vos estás del orto.
-Estar en una cita con un chongo, y que cuando te de un beso DIGA EN VOZ ALTA "Qué asco" (fumadora/no fumador) al sentirte el pucho. Si hay un momento en tu vida en que te podés sentir poco sexy, y aplicar la frase "me la bajó y se la bajé", es sin lugar a duda éste.
-Que en el bar al que vas siempre, te apoden, junto a tus amigas como "Las locas de mierda". A ver, es un bar, es un antro, va gente de todo tipo, de toda calaña, de todos los estilos. Ven toda clase de espectáculos...¿y a ustedes les dicen así? Por algo tiene que ser.
-Que te quieran sacar de un boliche por abrir el paraguas adentro y agitarlo, o por tener una botella de Fernet en la cartera. Cuando te sucede eso, es porque tenés que replantearte el tema de los límites. Y tal vez esto, conteste el punto anterior.
-Y por último, pero no menos fuerte: que se te escape un eructo en plena cita. Aunque esta podemos rescatarla alegando: "Soy una mujer natural, así como me ves, esto lo tenés".
Nuevamente los invito a compartir escenas de humillación de su propia vida, pero con la poca popularidad que tiene este blog, sé que sólo recibiré comentario de mi gran querida amiga blogger, Reptile, que es una grande y tiene un blog que la rulea.Al resto, chupensé un pie. Rock and roll. Elvis has left the building
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