viernes, 8 de abril de 2011

Y dijo Elvis: el próximo escuchará Pearl Jam. Que así sea

Bueno mis amores, la verdad es que sigo en esta actitud semi zen, semi anti-macho, semi pedo, lo que quieran llamarlo y los resultados son lo más. No puedo estar tan eficiente chicos, es impresionante esto.
El rebote fue genial, y hasta podría decirles que me animaría a darle a la raza masculina una nueva oportunidad. Pero esta vez, tengo requisitos. Sí, leyeron bien, The Little Batrace tiene el tupé de poner condiciones. ¿Y por qué no? Si hay algo que aprendí en estos días de amor propio, es que tengo derecho a ponerlos. A ver, paso a explicarles: antes yo era más exclusiva, y también más insegura. En realidad acabo de escribir un montón de texto y lo tuve que borrar, porque me di cuenta que me miento a mi misma, qué canchera. La posta es: Me conformaba con lo que encontraba. Es así, y la verdad que no está bueno. Ojo, conocí gente re copada, muchachos muy cumplidores, por poner algún adjetivo que no denote que soy una resentida, pero la verdad es que, a pesar de ello, no está bueno. Tampoco me permitía conectar mucho con los pretendientes, un fiasco podríamos decir. Pero bueno, en este tobogán de sensaciones post “abandono sin explicación de fija” (que logré hilar e hilar y darme cuenta que, claramente, el pibe tal vez me gustaba un poco más que lo que yo creía - me cago en tu vida Darth Vader) pasé por muchas sensaciones. Ustedes lectores dirán: “Ja, seguro le rompió el vidrio del auto con un bate”. Bueno ilusos, tengo que decirles que no, increíble pero NO. Ojo, lo voy a hacer en algún momento, si algo aprendimos de Two And A Half Men, aparte de que se puede vivir de joda sin casi laburar, y de que hasta el más perdedor puede conseguir un buen partido, es que las mujeres abandonadas por el Machito Canchero, pueden reaccionar con violencia desmedida, y yo NO TENGO que ser la excepción. Pero tiempo al tiempo, señores. Si estás leyendo esto Darth Vader (no hay chances) sabelo que pronto, cuando menos lo esperes, iré por ti.
Las sensaciones por las que pasé fueron de lo más variadas. Desde odiar al resto de los hombres, hasta tenerles pena, pasando por la idea de planear una venganza simbólica dañando psicológicamente a cuanto portador de pitulín se me cruzara. Pero luego, vino la luz, la Dra. Corcho se guardó por un rato, volvió Eugenia, e hizo una especie de mirada hacia adentro, para descubrir las muchas cosas que hago mal, y que, como dicen algunos, muchas veces, las mujeres tenemos la situación amorosa que deseamos. O por lo menos, que la buscamos solitas. No me abría, me conformaba… todo eso que ya les conté más arriba.
En fin, llegué a la conclusión de que voy a empezar a buscar algo más serio. Si quien lee es amigo mío, y mientras bebía su café, manchó todo el monitor de un escupitajo, le aclaro, que leyó lo que leyó. Estoy considerando concentrarme en eso, analizar el mercado (obvio, no me pidan que deje de hacerlo) y luego comprarme un señorito para mi solita. No, no estoy hablando de consoladores, señores con mente perversa, hablo de hombres pero me hago la copada haciéndolo como si fueran mercadería porque queda más cancherito. No me pregunten ¿por qué?, pero se me dio como primer requisito, que el susodicho escuche Pearl Jam. Tengo mis buenos motivos en el fondo de mi corazón, pero no los voy a comentar por ahora. Así de misteriosa soy, me faltan las gafas y podría ser la versión femenina del 007.
Yo supongo que no será una misión demasiado difícil, es cuestión de probar, ¿no? Por ahí tengo en contra esto de que no levanto nada últimamente. Eso puede ser un detalle medio grande. No voy a hacerme la pobrecita, porque si no levantara nada nunca, no tendría estas historias para contar acá. Pero, la triste realidad es que el levante ha bajado. Miro con nostalgia esas lindas épocas, donde salía con mi primo y se me tiraban hasta los mozos, y me sentía la más reina (claro, 10 kg pre-facultad atrás). Ahora no es así, de hecho el otro día un mozo me quiso tirar onda (obviamente fue una tirada de onda) preguntandome “¿Por qué esa cara de ojete?”. Es que mi encanto no desapareció, sólo cambió… MUTÓ es la palabra. Mutó en una psicópata, pero bueno jojo.
Convengamos que estoy haciendo cosas para que vuelva el levante, pero si usted lector se encuentra en buen samaritano y me ve por la calle y tiene ganas, mándese un gritito, el que guste. Aceptamos desde “Hermosa” hasta “Te empujo a chotazos hasta Lanús”. En este momento, todos serán apreciados, siempre y cuando sean halagadores, por supuesto. Me reconocerá por la remera con la leyenda: “Estoy esperando que mi aparato reproductor me mande el telegrama de renuncia o empiece a atacarse a sí mismo, lo que ocurra primero” y la cara de ojete, claro está.

No hay comentarios:

Publicar un comentario